Quiero vender online, ¿por dónde empiezo?

admin | 18 junio, 2020

Conocer el producto o servicio, así como el público objetivo es indispensable para poner en marcha una tienda online. Estos dos aspectos permitirán desarrollar un proyecto a medida con el que llegar a los potenciales clientes del negocio.

 


¿Qué quiero vender? ¿A quién se lo quiero vender? Estas son las dos preguntas que todo empresario debe responder antes de iniciar el apasionante proyecto de una tienda virtual. Las respuestas a estas dos cuestiones condicionarán desde el diseño de la web o de la aplicación, hasta el plan de marketing del comercio electrónico.

 

Uno de los primeros pasos a seguir es definir la finalidad de la tienda en línea. Para ello, debemos especificar los productos o servicios que queremos ofrecer, los objetivos que queremos alcanzar y el contenido que queremos ofrecer para ello. Todo ello sin perder de vista el sector en el que nos movemos para conocer sus novedades y tendencias. Todos estos aspectos deberán plasmarse posteriormente en la estructura de nuestra página web o aplicación, que estará formada por distintas categorías con su correspondiente jerarquía (páginas, secciones y subsecciones). Es muy importante seleccionar la información que se va a publicar en la tienda, desde la descripción de los productos hasta los descuentos y las opiniones de los clientes. No solo de cara a facilitar la compra al usuario, sino también para la estrategia de posicionamiento.

 

Planteados ya los dos puntos más básicos en el desarrollo de una e-shop, llega el momento de apostar por el diseño. Se puede hacer uso de prototipos y plantillas, pero también desarrollar la tienda desde cero para adaptarla 100% a nuestra imagen corporativa.  El responsable de esta fase tendrá en cuenta la experiencia de usuario para hacer de la web o app un lugar accesible y de fácil navegación en el que abunde el material fotográfico y audiovisual. Con la puesta en marcha de la web por parte del programador o desarrollador web se da por concluida la creación de la e-tienda.

 

Este proceso puede ser tan fácil o tan difícil como sean los objetivos que nos marquemos y, cómo no, dependiendo del presupuesto con el que contemos. No obstante, todas las e-shops tienen que cumplir con unos requisitos mínimos.

 

Por una parte, hay que registrar el nombre del dominio, que será fundamental para posicionar la tienda en los buscadores. Este nombre deberá ser descriptivo, claro y fácil de escribir y memorizar. También se debe elegir con cuidado la extensión (.com, .edu, .org, .net, .es,…), pues añade información al nombre del dominio. Asimismo, hay que seleccionar un hosting o alojamiento adecuado para el volumen de visitas que esperamos recibir. Elegir erróneamente un servidor podría afectar a las ventas, pues podría bloquear la tienda, limitar el tráfico, ralentizar la navegación… A la hora de contratar un proveedor de alojamiento hay que tener en cuenta el ancho de banda, el almacenamiento, la escalabilidad, la programación, el panel de control, las plataformas disponibles y la asistencia técnica. Existen también plataformas online de e-commerce que ofrecen todos esos servicios, tal es el caso de Shopify.

 

La creación de una tienda online supone una fuerte inversión inicial si queremos contar con un portal adecuado a nuestras necesidades. Lo ideal sería confiar en especialistas para cada una de las tareas anteriormente descritas: un arquitecto de la información, un diseñador de navegación web, un diseñador gráfico, un desarrollador web, un profesional de publicidad y marketing, un fotógrafo, un periodista, un especialista en redes sociales y un analista SEO. Y es que el trabajo no acaba con la puesta en marcha de la e-tienda. Su posicionamiento, así como su promoción en motores de búsqueda y en redes sociales resulta indispensable para lograr ventas. De ellos hablaremos en próximos artículos.

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