De Enrique Ponce y Ana Soria y la imagen pública

admin | 31 julio, 2020

Cuando hace unas semanas se hizo pública la relación del torero Enrique Ponce con la joven almeriense Ana Soria llovieron los memes en las redes. Entre otras cosas porque resulta extraño y chocante que una persona de casi cincuenta años abandone su vida más que hecha por una pareja postadolescente. Así lo hemos percibido muchos españoles, que no nos hemos resistido a cierto cachondeo sobre el asunto.

 

En la pausa del café en la agencia ha surgido la conversación, entre otras cosas porque Almería ocupa la atención de los medios estos días y porque algunos de nosotros hemos visto a los protagonistas en alguna cafetería de la ciudad. Hemos llegado a la conclusión de que Ponce ha dado un paso valiente, sin entrar en consideraciones matrimoniales –eso lo tendrán que hacer él y su mujer, Paloma Cuevas-. Si tal como parece su matrimonio estaba amortizado, el torero ha sido valiente porque ha roto con la imagen que proyectaba, con lo que se esperaba de él: una figura del toreo muy centrada en su carrera, ajena a los escándalos y respetada por su discreción, con un matrimonio y una familia ejemplares.

 

Enrique Ponce ha destrozado los esquemas de la gente y ha transformado su antes modélica imagen por otra muy diferente, en la que es cuestionada su relación amorosa por unos determinados clichés sociales. Si a eso le sumamos que pertenece a un ámbito demasiado tradicional como es el mundo de los toros el cóctel es explosivo. Para qué quieres más…

 

En la agencia nos hemos vuelto un poco “poncistas” porque nos gusta la gente atrevida, la que rompe con los estereotipos y con los tópicos. Y no entendemos por qué no hay más personas que hagan de su vida lo que REALMENTE QUIEREN, no lo que esperan los demás. Nos encorsetamos demasiado en la imagen que deseamos transmitir y no damos pie a la espontaneidad, a la libertad y, en definitiva, a ser como de verdad queremos ser. Y esto, indudablemente, lo tenemos también muy presente en el marketing empresarial. Pero este es otro debate, claro.

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