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“Un concierto es sobre todo un gran acto de comunicación”

By 20 junio, 2019 No Comments

Desenfadado, verborreico, simpático y cercano llega a nuestra oficina el director de orquesta, arreglista y compositor italiano (Florencia, 1968) de gran trayectoria internacional, Duccio Bertini. Almería le ha reclamado para dirigir durante dos meses la Orquesta Sinfónica FIMA, del magnífico proyecto Clasijazz, y aquí se encuentra desgranando su genial sensibilidad en aras de hacer nuestro mundo un poco más habitable, más rico y con mayor capacidad para soñar. En el Día Internacional de la Música, estas son algunas de las cosas que quedaron resonando en las paredes de la oficina tras su marcha después de nuestra charla. 

 

Empezamos fuerte ¿Qué es lo peor de ser músico?

En primer lugar, creo que sobre todo en Italia, la falta de reconocimiento. Cuando hablo con gente y me preguntan a qué me dedico y me responden “¿Pero tu verdadero trabajo cuál es?” (Sonríe con una mueca sorda). Y luego está el tema de la envidia, que pienso que es la cosa peor de la música, porque en este campo es muy fuerte, porque hay poco dinero y es una lucha constante. A veces observo cómo se pretende anular al compañero y esto es algo que me da mucha pena porque yo creo en la humildad como base personal para crecer. 

¿Y qué música escucha un director de orquesta sinfónica y big band cuando no está trabajando?

Antes, cuando era adolescente, escuchaba mucho pop, en esos tiempos en los que iba a las discotecas y esas cosas que se hacen a esa edad, pero ahora lo que escucho es música clásica, donde hay tanto que aprender y que escuchar. Eso sí, mi escucha es como una radiografía. No sólo escucho con orejas, como músico voy al grano de la cuestión, a la esencia musical. A algunos les llegan sensaciones y a otros les llegan las notas. 

¿Cómo dirías que es la relación entre la música y la comunicación?

Música es comunicar, es una de las formas más bonitas para comunicar. Y no sólo con el público, también entre los músicos, nosotros nos comunicamos de forma no verbal. El director de orquesta, una de las cosas más importantes que tiene que hacer es recordar a los músicos su entrada como una forma de acompañarles en la ejecución. Levantando los ojos y mirándonos nos comunicamos y esta es una de las cosas más bonitas y que dan más fuerza porque hay una relación de confianza entre nosotros. Y después podría decirse que un concierto es, sobre todo, un gran acto de comunicación. 

¿Qué opinas de ese estereotipo de director de orquesta serio, rígido y distante?

¿Tú das lo mejor de ti con una persona que te hace sentir incómoda o cómoda? Con eso ya te estoy respondiendo, pero diré también que salvo casos particulares y, aunque yo soy así de carácter, quiero que mis compañeros de viaje, es decir, los músicos, estén cómodos porque yo veo que dan el máximo de esta manera. Aunque cuando tengo que ser exigente, lo soy, y duro también, con educación. Una de las cosas más difíciles de ser director de orquesta no es dirigir, sino el lado psicológico. En una orquesta de 25, 30 o 50 músicos tienes todas esas psicologías diferentes con las que lidiar. Cuando empecé a dirigir fue necesario hacer un trabajo sobre mí mismo, aprender a morderme la lengua a veces por el bien de un concierto o de la orquesta, es mejor así. Es saber gestionar las emociones propias y las de la gente, he trabajado mucho sobre eso. 

¿Ha matado el director de orquesta al instrumentista? (Toca desde sus inicios el clarinete y el saxofón)

Ha matado, sí. Porque esto es una parte para la que no tengo tiempo en mi vida ahora. Además, es que todo lo que estoy haciendo me llena musicalmente. No siento añoranza del instrumento, aunque a veces lo coja y toque, pero dirigir una orquesta es una sensación tan placentera que me llena por completo.

¿Qué opinión te merece una iniciativa almeriense como Clasijazz?

Es una locura muy bonita de una persona estupenda que es Pablo Mazuecos. En este rincón de Andalucía de sol y viento hay una joya increíble que se llama Clasijazz, un espacio donde se crea una cultura única, está creando un valor que se queda en el territorio. Clasijazz es un club que podría estar en ciudades como Rotterdam o París, pero está en Almería. En Italia se sorprendieron al principio de que me fuera a quedar dos meses aquí, pero es que tengo un ambiente donde trabajar bien y sin problemas que me merece la pena. Me encantan los sitios donde hay luz y aquí hay mucha. La luz te da alegría. Y la gente también.  

 

 

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